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Lago de Sanabria

Lago-de-Sanabria

Situación geográfica

El lago de Sanabria constituye el sistema lacustre natural de mayores dimensiones existente en España. Está situado en el noroeste de la península ibérica, en la provincia de Zamora, muy próximo a su límite con el país vecino de Portugal y las provincias españolas de León y Orense.

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El lago está situado en el parque natural del lago de Sanabria, y se enmarcado en una cuenca exorreica donde el río Tera constituye el principal sistema hídrico de entrada y salida del sistema lacustre. Existen seis embalses en la cuenca hidrográfica del lago, denominados: embalse de Puente Porto, embalse de Playa, embalse de Cárdena, embalse de Garandones, embalse de Vega de Tera y embalse de Vega de Conde. Además, en la cuenca hidrográfica del lago de Sanabria existe una gran cantidad de humedales de pequeña extensión.
Municipios

El parque comprende los municipios de Galende, Cobreros, Trefacio y Porto.

Historia

A lo largo de la historia, el lago ha sido nombrado de diferentes modos, desde las formas medievales de «Mare Lacum» o «lago de San Martín de Castañeda», la de «lago de Villachica» de principios del siglo XX, hasta llegar a su actual denominación de «lago de Sanabria». Todas estas denominaciones están relacionadas con el aprovechamiento —en ocasiones disputado— de este espacio natural por el hombre.

Historia del Lago de Sanabria

Origen del Lago de Sanabria y sus Alrededores

El Parque Natural del Lago de Sanabria y Alrededores comprende una superficie total de 22.365 ha, que incluyen los términos municipales de Galende, Cobreros, Trefacio y Porto. El parque ocupa áreas de media y alta montaña de las sierras Segundera y Cabrera, con alturas superiores a los 2.000 m., como el pico Peña Trevinca. A unos 1.700 m de altitud se encuentra un altiplano ondulado muy extenso en el que podemos encontrar numerosas turberas y lagunas de origen glaciar.

Hace 100.000 años, durante la glaciación Würm y por un período de 90.000 años, se instaló sobre estas montañas una gran masa de hielo. Este glaciar se derramaba por todos los valles que descienden desde el macizo. Por el valle del Tera se encajaba la principal lengua glacial. Esta lengua descendía desde el circo de Trevinca y la Survia, incrementando su espesor conforme se iba agregando hielo.

Al llegar a lo que hoy es Ribadelago, esta lengua glaciar tenía ya casi 15 km de largo y espesor de más de 300 m. Aquí, el glaciar del Tera recibía el aporte de las lenguas del Cárdena y del Segundera, incrementando aún más su potencia erosiva y excavando la cubeta que hoy alberga el lago de Sanabria. Aguas abajo del lago, la lengua glaciar se deshacía y se desplomaba, depositando allí durante milenios sucesivos arcos morrénicos concéntricos.

Hace 12.000 años, y parece que con relativa rapidez, la glaciación terminó y la lengua glacial se retiró dejando al descubierto cañones, valles colgados, rocas aborregadas, estrías glaciares y lo más importante: el lago de Sanabria. La glaciación Würm al desplazarse excavó innumerables cubetas, algunas se han ido rellenando de sedimentos y de un musgo característico, Sphagnum, dando lugar a turberas que pueden alcanzar varios metros de espesor.

Diseminadas por la sierra, hay más de veinte lagunas de agua transparente que componen, después del Pirineo, el conjunto de lagunas glaciares más importante de la península ibérica.

Flora

La especial localización de este espacio natural, en el límite de la zona húmeda y templada, ha propiciado que presente una gran riqueza florística, con más de 1.500 especies vegetales. Esta gran diversidad botánica es, en buena parte, consecuencia de su situación geográfica. Las montañas sanabresas son el límite entre el clima atlántico y el clima mediterráneo. Esta circunstancia, junto con las diferentes orientaciones de sus laderas, sus valles y sus cimas van a determinar la influencia predominante de dos ambientes.

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Por un lado, las laderas orientadas al norte y al oeste son de predominio atlántico. Por otro lado, las de exposición sur y este tienen características mucho más mediterráneas. Además, las condiciones extremas en que se desarrolla la vegetación de las cumbres más altas, van a permitir la existencia de una flora rara y muy adaptada, hasta el punto de que algunas especies (la ranunculus parnassifolius o la armeria bigerrensis) son verdaderas reliquias vivas de la época de las glaciaciones que han llegado hasta nuestros días, sobrevivido y evolucionado aisladas en estas cumbres desde hace más de 10.000 años.

El agua es también otro factor de diversidad. La abundancia de arroyos, manantiales, lagunas, turberas y zonas encharcadas permiten la existencia de una flora acuática característica y adaptada a las características de aguas limpias, ácidas y escasamente mineralizadas que se encuentran en este espacio natural. Entre estos ambientes húmedos destacan las turberas por su rareza en latitudes tan bajas, constituidas por masas compactas de diferentes especies del musgo Sphagnum y que pueden alcanzar varios metros de espesor, que no tienen parangón en ningún otro lugar de la península ibérica. Estas turberas son el hábitat preferido de la Drosera —pequeña planta carnívora— y de algunas especies de Sphagnum de difícil localización en otros puntos de la península o incluso de presencia limitada a esta zona.

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El bosque dominante es el del robledal, cuyos ejemplares no suelen sobrepasar los 1.500 m de altitud y que en están bien adaptados para afrontar los fríos del invierno y el prolongado estiaje. Este árbol, que en Sanabria recibe el nombre de carballo, ha sido aprovechado desde antiguo en la economía doméstica sanabresa, tanto en la construcción de sus hogares tradicionales, como para leña.

En las vaguadas frías y húmedas, principalmente en las márgenes del río Tera o de algunos arroyos, es frecuente que los robles sean sustituidos por alisos, serbales y acebos. También es frecuente observar la presencia de tejos centenerios y enebros, muchos de ellos verdaderos supervivientes de algún incendio. Ya más cercanos a los pueblos y plantados por el hombre, se suelen divisar castaños y nogales, algunos de ellos de gran porte.

Infraestructuras del Parque

El «Centro de Interpretación del Parque» está situado en el restaurado monasterio de San Martín de Castañeda, edificio medieval que albergó a los monjes cistercienses. El centro acoge una exposición permanente destinada a dar a conocer los aspectos naturales, sociales y culturales del parque. Cuenta para ello con maquetas, paneles explicativos, medios audiovisuales… en los que se expone la historia geológica de la comarca, el glaciarismo, flora, fauna y ecosistemas del parque, así como los usos humanos y las estrategias de conservación.

A partir de 2010, este centro de interpretación se ha complementado con la «Casa del parque natural del lago de Sanabria y Alrededores». Esta se encuentra situada en las cercanías de la localidad de Rabanillo, en el cruce de esta con la carretera ZA-104, y posee una exposición permanente más amplia que la albergada en el centro de interpretación. Además posee una senda exterior que permite observar la flora típica del entorno del lago de Sanabria, así como charlas sobre micología o cualquier otro tema relacionado con el parque.

La casa del parque permanece abierta todo el año, en enero únicamente para grupos bajo reserva, y el resto del año los sábados de 11 a 14 y de 16 a 18 h, y los domingos de 10 a 15 h.

Otros Recursos

Además del alto valor medioambiental de este espacio natural, el parque también ofrece valiosos recursos históricos, artísticos y culturales. Junto al interesante monasterio románico de San Martín de Castañeda, en San Martín de Castañeda y sede de la otra casa del parque, destacan el conjunto urbano y monumental de Puebla de Sanabria y las numerosas muestras de arquitectura popular distribuidas en los pueblos de este territorio. La arquitectura popular, que durante siglos se ha desarrollado en la comarca, ha estado condicionada por aspectos de carácter geográfico —principalmente su orografía—, la abundancia de agua y el clima, lo que ha originado su especial singularidad.

Esta es una zona en la que ha mantenido hasta mediados del siglo XX su tradicional estilo de vida agroganadero. Las familias han cultivado durante siglos sus tierras o trabajado sus prados para obtener heno o hierba fresca, con la que mantener su ganado. Hoy en día las actividades económicas de este territorio se han diversificado y, junto a la ganadería, está adquiriendo gran importancia el turismo rural y el sector de la construcción.

Turismo

El auge turístico ha permitido un aumento progresivo de distintos tipos de establecimientos comerciales. Se han construido hoteles y, en especial, se ha multiplicado la presencia de pequeños establecimientos denominados casas rurales. Fruto de esta iniciativa privada, se ha incrementado la oferta de plazas de alojamiento, con la que satisfacer la creciente demanda de los visitantes del parque. Junto a ellas, se han instalado nuevas empresas especializadas en el turismo activo, todas ellas reglamentadas por los servicios de medio ambiente de la Junta en la provincia de Zamora, a fin de que sus actividades de ocio y entretenimiento preserven el espacio natural que configura el parque.

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El atractivo natural del parque es quizás su principal reclamo turístico. Es su demarcación es frecuente la presencia de bosques y naturaleza en estado virgen, junto a pequeñas localidades de arquitectura tradicional respetuosa con su entorno. El parque puede ser descubierto de diferentes formas, desde el clásico paseo para conocer sus paisajes, gentes, tradiciones y formas de vida, a otras más novedosas que han surgido por la demanda de ocio de sus visitantes. Entre ellas está la práctica de senderismo, MTB o el paseo a caballo por los alrededores del lago y laguas, de la alta sierra sanabresa (en especial la GR-84) o por la interminable maraña de caminos tradicionales que unen pueblos y lugares pintorescos de la zona.

En los límites externos del parque se pueden practicar deportes aéreos como el parapente. A pocos minutos de la localidad del Puente de Sanabria nos encontramos con una zona habitual de vuelo ubicada en el Alto del Peñón (localización del despegue 06º33’02″W/42º12’24″N Datum ED50), que desde una orientación sur privilegiada, permite efectuar vuelos de montaña con una visión única de los alrededores del parque.

Además, y para conocer el auténtico atractivo natural del lago, se pueden recorrer sus oscuras aguas en distintos tipos de embarcaciones, como la canoa canadiense a remo. Con este medio se puede recorrer las aguas del río Tera, desde la localidad de Ribadelago Viejo (tristemente famoso por el desastre de 1.959) hasta su desembocadura en el lago. Así mismo, es obligada la visita a la orilla norte del lago, la más abrupta, agreste y de difícil acceso, donde se podrá descubrir en estado virgen la singularidad paisajística de este lugar único. Todas estas experiencias, y otras, pueden ser realizadas por el visitante del parque gracias a las empresas que han surgido con un desarrollo turístico respetuoso con el parque.

Helios Cousteau

Desde comienzos del 2011, el lago cuenta con un catamarán eólico-solar, dotado con el equipamiento necesario para realizar recorridos didácticos y turísticos por el lago y facilitar la investigación subacuática. Las principales características del barco son: capacidad para 100 personas, 6 m de manga y 19 de eslora, 20 paneles solares y 4 generadores eólicos.

El barco, al que se accede desde Custa Llago, presenta una interesante novedad, consistente en ofrecer la posibilidad de disfrutar una visión subacuática, para aprovechar la existencia de aguas cristalinas, que no tienen mucha luz pero sí una gran transparencia que hace posible la interpretación bajo el agua.

 

Fuente: Wikipedia